Sin título.

Inteligencia como consecuencia. Esa es la frase correcta, pues a mayor grado de esta, la vida puede resultar una complicación y un auténtico calvario.

Increíble como la concentración puede perderse por completo ante una pequeña interrupción de las más vulgares que puedan acontecerte.
Es por eso que el uso de la inteligencia requiere una concentración extrema, difícil de conseguir cuando uno tiene tantas cosas en las que pensar. Esa breve interrupción sin importancia, puede resultar como uno de los mejores golpes de Mike Tyson. Es decir, K.O.

A mayor inteligencia, mayor prepotencia, mayor indignación, pero, mejores resultados.
Es así, no hay mal que por bien no venga. Siempre. Por mucho que pongamos ese hincapié en convencernos de lo contrario.

¿Qué mejor que la ignorancia, para evitar este problemático mundo que hemos creado?
Pregunta incorrecta, sería un acto de cobardía por nuestra parte.

Hay que afrontar las cosas como son, no te dejes llevar simplemente por un texto.
Piensa por ti mismo, reflexiona y no te dejes llevar por un par de palabras con, o sin sentido.
La verdadera inteligencia comienza por ahí, no estando articulado por unos cuantos hilos que te mueven a su antojo haciendo de ti un simple títere de feria.
Los ríos y capitales que nunca visitarás ya los aprenderás en otra ocasión, pues siempre viene bien saberlo. ‘Él saber no ocupa lugar’. Dicen, y creo en ello.

Céntrate en los sectores primarios, sin ellos nunca podrás entender los secundarios.

Como podéis comprobar estaba en lo cierto, la pequeña e insignificante interrupción a vencido a esa gran concentración…

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Álvaro Romero Frágola.

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